Juan Antonio Callejo — apodado Moctezuma por Mariano Chocolate — es un guardameta de grandes condiciones «que necesita perder 10 kilos», como asegura en octubre de 1958 su entrenador Raúl Carballal en el semanario Cabalgata. Callejo accede al juvenil de la Gimnástica a los quince años después de jugar en el Imperial de Educación y Descanso. Su primer partido como titular lo disputa el 5 de octubre de 1952 contra la Gimnástica Española en Madrid en un encuentro que se salda con resultado favorable a los gimnásticos (0-1). Sanchidrián, compañero suyo durante varias temporadas, describe a Callejo como un guarda- meta «de actuaciones inverosímiles» debido al mérito de algunas de sus intervenciones. «Le gustaba mucho despejar de zamorana con ambos hombros y le pegaba fenomenal al balón», cuenta Sanchidrián.

«Siempre he sido portero porque es un puesto de gran responsabilidad por las dificultades que encierra, pero en compensación es el que permite un mayor lucimiento al jugador», argumenta Callejo en unas declaraciones a José Castrillo para El Adelantado de Segovia el día 25 de junio de 1966 días antes de su partido homenaje. Callejo, un guardameta de grandes manos, un vozarrón característico y buen corazón tiene cierta tendencia a perder los papeles sobre el terreno de juego, e incluso una vez agarra a un colegiado por el cuello después de una controvertida decisión del árbitro. «Agresivo no es la palabra adecuada que se debe dar a mi comportamiento en el campo. De todas maneras, yo no me veo jugar», argumenta Callejo en la mencionada entrevista. Callejo antepone el jugar al dinero y asegura no recordar «haber cobrado ninguna ficha, sino simplemente una retribución mensual, nunca muy elevada, como compensación», explica a Castrillo. El portero segoviano reconoce ante aquel que le quiere escuchar que la Gimnástica «es mi equipo. Lo ha sido, lo es y lo será». Palabra de portero; de un jugador que milita en la Gimnástica durante más de quince temporadas y que después sigue vinculado al club.

Tal es la devoción de Callejo por la Gimnástica que no duda en dejar la portería y hacer sus pinitos como jugador de campo en, al menos, dos partidos: el primero de ellos tiene lugar el 3 de abril de 1960 con la Gimnástica desplazándose a Madrid a jugar con el UD Girod cuando la baja injustificada de Realito y la indisposición de otro jugador obliga a Callejo a jugar de interior derecho. El partido termina en derrota (2-0) pero Callejo no desentona en su nueva demarcación. En otro partido, uno de los últimos de su carrera deportiva, Callejo tiene que jugar también en el centro del campo en un encuentro que también acaba en derrota ante el UB Conquense (4-1). Sus compañeros de vestuario llegan a adquirir tanto afecto por Callejo que son capaces de perdonarle las muchas bromas que les hace. Una de ellas, la más recurrente, es la de aflojar la tapa del salero para que el incauto de turno vierta toda la sal en la sopa que va a comerse. «Cómo no te lo voy a hacer a ti si se lo hago a todo el mundo», comenta Callejo entre risas cuando el sufridor de la broma estropea su comida con toda la sal.

 

 

Fuentes:

Libro: De Andrés, Javier (2019). Gimnástica Segoviana. Una historia de Supervivencia. Editorial Círculo Rojo

Prensa:

El Adelantado de Segovia el día 25 de junio de 1966

Semanario Cabalgata; número de octubre de 1958

Fotos Portada:  Imagen de un equipo de la Gimnástica en El Peñascal en 1960 con Callejo, de pie primero por la izquierda. Riesgo, Antón, Vitorio, Giraldo, Raúl, Carlos, Jaime ¿? Peñalva ¿? y Ventura acompañan al portero.

Foto interior: Callejo, en una imagen tomada en 1955

Fotografías pertenecientes al archivo de la Gimnástica Segoviana, digitalizadas por Juan Martín.